14.2.07

La gripe

Claro, y dirás que este comentario es típico, o tópico en estas fechas. Pues sí, es cierto, pero cuando te llega, normalmente por la espalda, sin avisar la muy perra, pues qué quieres que te diga... que nunca te lo esperas. Y siempre viene tu madre con el típico comentario de madre en invierno: "si es que este año han dicho que la gripe es muy mala" Y sí, lleva razón, porque la gripe mala, pero la mala mala de verdad, es la que cada uno tiene en el momento que la tiene. Todo empieza con un ligerillo dolor de cabeza. Poco a poco, se va convirtiendo en un aplatanamiento mental y físico, después vienen los dolores de todo (incluso de músculos que ya no sabías que existían) y luego lo mejor (para mi gusto): la congestión, ese maravilloso estado en el que no ves porque tienes los ojos llenos de lágrimas, y llenas pañuelos y pañuelos y pañuelos (que yo alguna vez he tenido miedo por el Amazonas, no te digo más) y luego pasas directamente al rollo de papel higiénico, y te planteas si lo poco de materia gris que tienes va a quedar en algún momento impregnado en uno de esos trocillos de papel. ¿Asqueroso? Posiblemente, pero real como la vida misma. Sientes que no pasas del próximo telediario de Matías Prats, y que el mundo se ha confabulado contra tí porque todos hablan con voz normal, sin pinza en la nariz. Luego vas al médico y te dice eso de "no, si esto da igual lo que te tomes, te va a durar exactamente lo mismo..." y a eso añade mi doctor: "no te preocupes, la familia que tiene gripe unida, permanece unida" (si es que mi médico es un cachondo, algún día le dedicaré unas palabras, porque no tiene desperdicio) Todo te molesta: la tele, leer, estar sentada, estar de pie, estar tumbada, te molesta el aire que no eres capaz de respirar en toda su amplitud... Y claro, si encima tienes obligaciones de esas ineludibles que viven en casa contigo y no las puedes echar porque aún les quedan muchos años para la mayoría de edad... pues ya tienes el completo. Lo único que me consuela son las llamadas de ánimo que he recibido estos días, que yo ya pensaba que la gente (así, en general) se iba a olvidar de mí para siempre, y mira, parece que no, que todavía tienen interés en mi pobre persona (ahora pobre más que nunca, piltrafa diría yo) Hoy me he puesto a escribir, y creo que esto ya es un síntoma de estar mejor. Todavía no he podido reciclar noticias, ni dimes, ni diretes, ni buenafuentes que rechazan premios, ni policías que interrogan en Guantánamo, ni de Juanas en el hospital... poco a poco iré haciéndolo, aunque no aseguro que escriba nada sobre esto, porque cada día me convenzo más de que los calentones no llevan a ninguna parte... bueno, depende cuales, claro... y ya está, que me lio, me lio y ya no paro. Voy a ver si me tomo algo caliente con coñac, que dice mi abuela que es mano de santo en estos momentos, y si consigo echar a los virus estos aunque sea con una orden judicial. Tened cuidado ahí fuera, que nunca se sabe lo que se puede pillar. Ala, hasta pronto.